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Cultura

La noche estrellada de Van Gogh podría tener una nueva fecha: científicos reconstruyen el cielo que inspiró la obra

Redacción CMMD

La noche estrellada de Van Gogh podría tener una nueva fecha: científicos reconstruyen el cielo que inspiró la obra

La noche estrellada, una de las pinturas más reconocidas de Vincent van Gogh, podría haber sido creada un mes después de lo que tradicionalmente se pensaba. Un equipo de investigadores surcoreanos utilizó herramientas de astronomía forense, análisis geométricos y registros meteorológicos para reconstruir el cielo que el artista habría observado desde el sanatorio de Saint-Rémy-de-Provence, en Francia, en el verano de 1889.

El estudio, publicado el 22 de octubre de 2026 en la revista científica Scientific Reports, señala que la configuración celeste visible antes del amanecer del 22 de julio de 1889 coincide con varios elementos representados en la obra. Entre ellos destacan la forma de la Luna, la posición de Venus y un conjunto de estrellas que los investigadores identificaron como las Híades, un cúmulo situado en la constelación de Tauro.

La propuesta abre una nueva posibilidad para comprender cómo Van Gogh transformó sus observaciones del cielo en una composición artística. Sin embargo, los propios investigadores y otros especialistas reconocen que la pintura pudo combinar referencias de distintas noches, por lo que la fecha propuesta debe considerarse una hipótesis respaldada por evidencias, no una certeza histórica.

¿Cuándo pintó Van Gogh La noche estrellada?

La datación más aceptada hasta ahora situaba la creación de la obra en junio de 1889, poco después de que Van Gogh ingresara en el sanatorio de Saint-Rémy. Esa fecha se relacionaba con una carta que el pintor escribió a su hermano Theo alrededor del 18 de junio, en la que hacía referencia a su trabajo artístico.

La pintura muestra una luna creciente, estrellas luminosas que parecen girar sobre un cielo azul y un pueblo bajo la presencia de grandes cipreses. Su apariencia ha alimentado durante décadas el debate sobre cuánto de lo representado correspondía a observaciones directas y cuánto provenía de la memoria y la imaginación del artista.

El nuevo estudio fue dirigido por Elijah Jeong-hyun Kim, director ejecutivo de SLLAB, una empresa surcoreana dedicada a estudios espaciales y doctorando en la Universidad Kyung Hee. Su interés por la obra surgió al revisar investigaciones anteriores que relacionaban las estrellas centrales con la constelación de Aries. Kim consideró que podrían corresponder, en cambio, a las Híades.

Para explorar esa posibilidad, viajó a Francia en 2019 y visitó Saint-Rémy en dos ocasiones: una a mediados de junio y otra alrededor del 22 de julio. Durante la segunda visita observó estrellas muy brillantes en el cielo previo al amanecer que no había identificado en su primera estancia. Esa experiencia lo llevó a investigar si la disposición astronómica de julio coincidía mejor con la pintura.

Las Híades y Venus, las pistas en el cielo

La investigación combinó reconstrucciones astronómicas con análisis del terreno, registros meteorológicos de la época y el estudio de cartas originales de Van Gogh. El objetivo era determinar qué objetos celestes podían observarse desde Saint-Rémy en las fechas consideradas y si su posición coincidía con la composición artística.

Según los resultados, alrededor del 22 de julio de 1889 la Luna presentaba una forma semejante a la que aparece en el cuadro. Al mismo tiempo, las Híades podían observarse hacia el este, cerca de Venus. Los registros meteorológicos analizados por el equipo apuntan a que las condiciones del cielo habrían permitido observar esos elementos.

Los investigadores también recurrieron al análisis de formas de Procrustes, un procedimiento estadístico y geométrico que permite comparar figuras sin que las diferencias de tamaño, orientación o posición alteren la evaluación. Con este método encontraron correspondencias entre cinco estrellas centrales de la pintura y las Híades.

La coincidencia, de acuerdo con el estudio, fue todavía mayor al comparar las posiciones con un dibujo a pluma que Van Gogh realizó después de pintar la obra. Este material permitió al equipo examinar con más detalle cómo estaban distribuidas las estrellas en la representación del artista.

El trabajo también revisó las fechas posibles a partir de la correspondencia del pintor. Investigaciones anteriores habían descartado julio porque consideraban que ese periodo coincidía con una crisis convulsiva de Van Gogh. Kim y sus colaboradores sostienen que el episodio ocurrió más avanzado el mes y señalan que algunas cartas mencionan la presencia de cigarras, un indicio que interpretan como compatible con temperaturas más elevadas.

A partir de estas pistas, el equipo considera que el 22 de julio es una fecha probable para la observación del cielo que sirvió de referencia a la obra. No obstante, también contempla que los días inmediatamente anteriores y posteriores pudieron aportar elementos a la composición.

Una hipótesis interesante, pero no definitiva

La nueva propuesta se suma a varias décadas de investigaciones que han intentado descifrar las referencias astronómicas de La noche estrellada. En la década de 1980, los investigadores estadounidenses Albert Boime, de la Universidad de California en Los Ángeles, y Charles Whitney, de la Universidad de Harvard, estudiaron el cuadro, aunque llegaron a conclusiones distintas.

José Luis Aragón, especialista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que ha estudiado la pintura desde la perspectiva de la física, consideró que el nuevo trabajo constituye un estudio riguroso e interdisciplinario. Sin embargo, señaló que la fecha de julio debe entenderse como una hipótesis interesante, no como una respuesta definitiva.

Uno de los principales retos consiste en que Van Gogh pintó la obra en un estudio del sanatorio, utilizando bocetos y recuerdos, en lugar de reproducir necesariamente el cielo en el mismo momento en que lo observaba. Por ello, es posible que la composición reúna referencias de varias noches.

Aragón destacó que la aportación más convincente del estudio es mostrar que la pintura no surgió de una fantasía desligada de la realidad. Van Gogh observaba el cielo con atención y pudo utilizar elementos astronómicos concretos como punto de partida para su interpretación artística.

Esta distinción es importante: identificar una configuración celeste compatible con la pintura no significa demostrar que cada estrella o cada movimiento del cielo fue reproducido de manera literal. La obra sigue siendo una construcción artística en la que la observación, la memoria y la imaginación pudieron combinarse.

La astronomía también ayuda a estudiar otras pinturas

El equipo de Kim puso a prueba sus métodos en otras obras del pintor neerlandés. En La noche estrellada sobre el Ródano, realizada en 1888, los investigadores utilizaron fotografías tomadas en el lugar para comprobar el campo de visión desde el que Van Gogh representó el paisaje de Arlés.

También localizaron el punto desde el que el artista dibujó el paisaje de La noche estrellada en Saint-Rémy y reconstruyeron la perspectiva que habría tenido desde esa ubicación. Estas comprobaciones permitieron contrastar la relación entre los lugares reales y las escenas representadas en sus obras.

Los investigadores han extendido su análisis a Terraza de café por la noche, otra pintura de 1888. En este caso, plantean que las estrellas podrían corresponder al llamado Triángulo de Verano, una figura celeste formada por tres estrellas brillantes pertenecientes a distintas constelaciones.

Kim señaló que el equipo pretende continuar investigando las referencias astronómicas presentes en otras pinturas de Van Gogh. Su objetivo es reconstruir, una por una, las posibles conexiones entre las escenas artísticas y los cielos que el pintor pudo contemplar.

Aunque todavía no ha visto La noche estrellada en persona en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, donde se exhibe la obra, el investigador expresó su intención de visitarla tras la publicación del estudio.

Más de un siglo después de su creación, la pintura continúa planteando preguntas sobre la relación entre arte y ciencia. La nueva investigación no cierra el debate sobre su fecha exacta, pero ofrece otra manera de acercarse a la mirada de Van Gogh: una en la que la observación del universo pudo convertirse en el punto de partida de uno de los cielos más famosos de la historia del arte.

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